Un típico sábelo todo me dijo: "Nadie me enseñó a llorar, aprendí a hacerlo en forma natural. ¿Por qué cree usted que alguien tiene que enseñarme a tener relaciones sexuales? Si como usted dice, Dios las diseñó, entonces aprenderé naturalmente". Es cierto que nadie nos enseñó a llorar. Sin embargo, sí, nos enseñaron a hacerlo adecuadamente. No debemos llorar por todo. No debemos vivir llorando. No debemos hacer un show para llorar. No debemos evitar el llanto siempre. No debemos llorar por cosas innecesarias.

De igual manera el deseo de tener relaciones sexuales puede venir naturalmente, pero el cómo debemos hacerlo, es algo que debemos aprender  hacerlo.

La única forma que podemos aprender a disfrutar de una verdadera satisfacción sexual en el matrimonio es educándonos. Debemos recibir información. Esa información se va a unir a la experiencia y a la práctica en la vida conyugal y poco a poco vamos perfeccionándonos en nuestra vida sexual. Sobre esta plataforma de amor incondicional, romance, ternura, y m u c h a  paciencia, nos permitirá ascender a elevados e insospechados niveles de sano placer. ¡Garantizado!.